Acerca de Suave Patria



Es posible notar que la historia se mueve en círculos, en espirales que, si bien no siguen sus mismos pasos, sí visitan puntos en común. La historia de México no es la excepción, salta a relucir la similitud de las fechas entre la Independencia y la Revolución para demostrar que al mexicano le gusta actuar a principios de siglo y no al final, por ejemplo. Teniendo esto en cuenta, la literatura que suele empatar Historia con historia o sencillamente aceptar que las espirales están en la naturaleza del ser humano suele rescatar los tópicos del pasado en un afán quizás perfectible. De esta manera, en momentos en los que se necesita hacer un llamado a la unidad, aflora la idea de “Patria”.
En el siglo XIX se puede apreciar como una vertiente fuerte la idealización de los hombres que hicieron posibles el movimiento de independencia, el casting popular puso a votación del pueblo quiénes debían ser ascendidos de su carácter cotidiano al nivel de héroes con el propósito de crear una identidad mexicana. Así, la literatura del siglo XX tenderá a volverse una especie de epopeya que intente explicar la revolución mexicana.
El poema Suave Patria de López Velarde es un buen ejemplo de esto. El autor, que nos introduce a su obra, pone de manifiesto su intención con la sentencia: “la patria es impecable y diamantina”. Busca mostrar, a lo largo del poema, la grandeza de la patria, propósito comparable al ejercicio heroico de un tenor que imita el bajo. Ahora bien, la manera de hacerlo es a través de una visión intimista y lírica, donde la patria aparece más bien de manera modesta a través de las costumbres del pueblo: la patria es individual, aunque no se puede despojar de las tradiciones y de la costumbre. El yo-lírico, mediante un tono aparentemente optimista, retrata desde la grandeza territorial de México, sus paisajes, ricos en diversidad, coloridos por naturaleza; hasta las calles y el goce festivo de quienes lo habitan. Sin embargo, el intermedio, donde la figura de Cuauhtémoc es enaltecida y aparece como héroe, artista y símbolo de la grandeza de la cultura prehispánica, contiene también una crítica a la manera de concebir el mundo indígena, donde queda reducido a aparecer en una moneda.
En el poema, el yo-lírico concibe a la patria como una figura femenina y es así como se desarrolla una relación intimista, sentimental y amorosa entre ambos. No obstante, la postura del poeta cambia y asume un rol de consejero para conservar su grandeza y valía. La complejidad reside, desde mi punto de vista, en que la exaltación de la patria no ocupa la totalidad de los motivos del poema, es decir, no se trata de una composición acartonada que se suma a la idealización de México y de la identidad mexicana. Metáforas como “sobre tu capital, cada hora vuela pintada y ojerosa” o “trueno de temporal: oigo en tus quejas
crujir los esqueletos en parejas”, poseen significaciones mucho más críticas y oscuras. Por tanto, no sería del todo absurdo considerar que el poema guarda cierta similitud con las concepciones del movimiento que dio su génesis y que, en verdad, refleja una postura dual ante un triunfo tempranamente anunciado y los resentimientos del daño que provocó.


Por: Elizabeth Gutiérrez

Comentarios

Entradas populares